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Sé que hablar de esto no es fácil.
La mayoría de mis pacientes me dicen que tardaron meses en dar el primer paso. Algunas, años. No porque no les doliera, sino porque no sabían cómo nombrarlo o a quién contárselo.
En la medicina tradicional a menudo escucharon: «eso es normal después de ser mamá» o «con los años el deseo se apaga». El dolor no es normal, la incomodidad no se acostumbra y tu bienestar íntimo merece atención experta.
Aquí no hay juicios ni miradas inquisidoras. Hay un espacio de confidencialidad absoluta, respeto genuino y una valoración médica que empieza, ante todo, por escucharte.
«La medicina no puede ser buena, tiene que ser perfecta, porque la paciente cree cien por ciento en lo que le estás ayudando.»
— Dr. Ernesto Forero · Médico cirujano & especialista





















